Sin publicidad
Nadie analiza tus mensajes para venderte nada. No hay anuncios, no hay rastreadores y no se construye ningún perfil con lo que escribes ni con quién te escribe.
Un servicio de correo electrónico discreto y bien cuidado. Sin publicidad, sin perfiles de usuario y sin letra pequeña: solo un buzón que funciona todos los días del año y del que no hay que estar pendiente.
de almacenamiento por buzón, que dan para años de correo escrito.
por adjunto: esto está pensado para documentos, no para vídeo.
de disponibilidad mensual, medida sobre el año completo.
Nadie analiza tus mensajes para venderte nada. No hay anuncios, no hay rastreadores y no se construye ningún perfil con lo que escribes ni con quién te escribe.
Todo el tráfico viaja sobre TLS, tanto al recibir un mensaje como al entregarlo. Los certificados se renuevan solos, así que no hay ventanas de caducidad ni avisos del navegador.
SPF, DKIM y DMARC configurados como toca. Es la diferencia entre que un mensaje llegue a la bandeja de entrada o se pierda en la carpeta de no deseados.
Actualizaciones al día y vigilancia continua. Cuando todo va bien, que es casi siempre, no hay ninguna razón para acordarse de que esto existe.
El correo electrónico lleva medio siglo funcionando y no necesita reinventarse cada temporada. Necesita que alguien lo mantenga con criterio.
Aquí no hay calendario, ni chat, ni una suite ofimática pegada al buzón. Una herramienta que usas cien veces al día merece hacerse bien antes que hacerse grande.
Un buzón tiene que ser previsible. Nada de rediseños sorpresa ni de funciones que aparecen un martes y desaparecen al mes siguiente sin haber avisado a nadie.
Cuantas menos manos toquen un mensaje entre quien lo escribe y quien lo lee, mejor. Cada pieza de más es una cosa más que puede fallar o filtrarse.
Nada de lo anterior es especialmente llamativo, y esa es justo la idea. Un servicio de correo no debería dar conversación: tiene que estar ahí a las tres de la madrugada de un domingo con la misma normalidad que un martes por la mañana.
El día que se note que existe será porque algo ha ido mal. Trabajamos para que ese día no llegue.